Bye, Bye Ansiedad
Sobre Bye Bye Ansiedad
Bye Bye Ansiedad es el show que me habría gustado ver cuando estaba metido en pleno lío mental. Un espectáculo en el que mezclo humor, historia personal, herramientas prácticas, psicología, neurociencia y unas cuantas verdades que a veces cuesta escuchar, pero sientan bastante bien. Como cuando alguien te dice por fin: “No estás roto. Te pasa algo que se puede entender”. Y tú piensas: “Bueno, menos mal, porque ya me veía reiniciándome como el router”.
Este show nace también de una necesidad muy mía: quitarle solemnidad a la ansiedad sin quitarle importancia. Porque una cosa es no dramatizar, y otra muy distinta es hacer como que no pasa nada. Aquí no venimos a minimizar lo que duele. Venimos a mirarlo de frente, a entenderlo mejor y a ponerle un poco menos de terror y un poco más de luz.
En el escenario comparto lo que me ha servido, lo que he aprendido y todo aquello que me habría ahorrado más de una vuelta absurda en la cabeza. Lo hago con humor porque el humor, bien usado, no se ríe de ti: te acompaña. Te afloja. Te da aire. Te recuerda que incluso en medio del caos sigues siendo una persona, no un diagnóstico con patas.
Así que este show va de ansiedad, sí.
Pero también va de alivio.
De entenderse mejor.
De bajar revoluciones.
De dejar de pelearte tanto contigo.
Y de salir del teatro pensando: “Vale, a lo mejor no estoy tan mal… a lo mejor solo necesito dejar de escuchar a mi cerebro cuando se pone en modo guionista de Netflix”.
Si has vivido ansiedad, seguramente te vas a reconocer.
Si no la has vivido, seguramente vas a entender mejor a alguien que sí.
Y si vienes pensando que esto iba a ser una charla tristísima… enhorabuena, te vas a llevar una sorpresa.
Porque a veces, para empezar a decirle bye bye a la ansiedad, lo primero que hace falta es dejar de mirarla como si fuera el final del mundo.
Y empezar, aunque sea poquito a poco, a perderle el miedo.